Aprender a pensar sin darse cuenta
Piezas de colores, tarjetas con dibujos y varias manos pequeñas intentando encajar todo “antes de que se acabe el turno”.
Así suele empezar una partida de Colorama en casa: sin gritos, sin carreras y sin prisas, con concentración, pruebas, algún cambio de última hora… y muchas ganas de hacerlo un poco mejor en la siguiente ronda.
Es un juego tranquilo, en el que los niños observan, piensan y colocan con intención, resolviendo pequeños retos sin presión, sin penalizaciones y sin sensación de “examen”.
¿De qué va?
En Colorama, los jugadores tienen que completar dibujos usando piezas de diferentes formas y colores.
En cada ronda, se revela una carta con un modelo. A partir de ahí, cada jugador intenta reproducirlo en su tablero personal utilizando las piezas disponibles.
El reto está en elegir bien:
Qué pieza usar, en qué posición colocarla y cómo aprovechar el espacio.
Cuando termina la ronda, se comprueba quién ha copiado mejor el modelo.
Gana quien obtiene más puntos tras varias rondas.
Todo funciona con colores y formas, sin textos ni números complicados.
¿Por qué gusta?
- Muy visual: Colores y piezas atractivas.
- Reglas claras: Se aprenden rápido.
- Ritmo tranquilo: Ideal para niños que no buscan caos.
- Juego individual compartido: Cada uno construye lo suyo, pero todos juegan a la vez.
- Rejugable: Muchas cartas distintas.
Cosas a tener en cuenta
- No es muy movido: A niños muy activos puede parecerles lento.
- Poca interacción directa: Cada uno va a lo suyo.
- Repite estructura: Cambian los modelos, no la mecánica.
¿Qué aprenden l@s peques?
Mientras juegan, los niños practican:
- Discriminación visual: distinguir colores y formas.
- Atención sostenida: mantenerse concentrados.
- Orientación espacial: colocar bien las piezas.
- Planificación básica: pensar antes de actuar.
- Autonomía: resolver el reto solos.
¿Es Colorama para tu familia?
Colorama no es un juego para revolucionar la mesa.
Es un juego para sentarse con calma, pensar un poco y disfrutar construyendo.
Funciona especialmente bien en familias que buscan momentos tranquilos, juegos sin tensión y actividades que mezclen juego y aprendizaje sin forzar.
Es de esos títulos que no hacen ruido… pero se usan durante años.
Para quién sí
- Familias con niños a partir de 3 años.
- Peques a los que les gustan los puzzles y construcciones.
- Partidas calmadas.
- Padres que buscan juegos educativos sin “sermón”.
Para quién no
- Niños muy movidos.
- Partidas que buscan interacción directa.
- Familias que prefieren emoción rápida.
En definitiva, Colorama es discreto, bonito y muy útil como juego de fondo para crecer jugando.
Ficha rápida

- Edad recomendada: 3+
- Jugadores: 2–4
- Duración: 15–20 minutos
- Tipo de juego: Familiar, educativo, patrones
- Complejidad: Muy baja
- Qué trabaja:
- Atención
- Orientación espacial
- Reconocimiento de colores
- Autonomía
- Ideal para: primeros juegos de observación y lógica
- Sensación en mesa: tranquila, concentrada y agradable
