Dobble Bluey


Velocidad, observación… y mucho Bluey.

“¡Bluey!”
“¡Bingo!”
“¡Aquí, aquí!”

En cuanto empiezan a volar los nombres por la mesa, ya sabes que Dobble Bluey ha entrado en modo juego.

No hace falta saber nada antes de empezar. Miras una carta, miras otra… y empiezas a buscar lo que se repite. Solo que, en lugar de símbolos genéricos, aparecen personajes y escenas que los peques reconocen al instante.

Eso hace que entren en la partida sin miedo, sin preguntas y sin explicaciones largas.

Es rápido, es sencillo y, para muchos niños, es su primer contacto con este tipo de juegos.


¿De qué va?

En Dobble Bluey, todas las cartas tienen varios dibujos, y siempre hay un símbolo en común entre cualquier carta.

En cada ronda, se colocan cartas según el modo elegido, y el objetivo es encontrar lo antes posible el dibujo que se repite entre tu carta y la del centro (o la de otro jugador).

El juego incluye varios mini-juegos distintos, pero todos funcionan igual:
mirar rápido, reconocer el símbolo y reaccionar antes que los demás.

Gana quien consiga más cartas (o se quede sin ellas, según la modalidad).

Se explica en dos minutos y se juega en partidas de 10–15 minutos llenas de energía.


¿Por qué gusta?

  • Entra por los ojos: Si les gusta Bluey, ya estás dentro.
  • Aprendizaje inmediato: En una ronda saben jugar.
  • Partidas rápidas: Ideal para ratos cortos.
  • Engancha a varias edades: Peques, hermanos mayores y padres.
  • Formato pequeño: Perfecto para viajes.

Cosas a tener en cuenta

  • Es muy acelerado: No es para jugar en silencio.
  • Puede estresar a algunos niños: Hay presión por ir rápido.
  • No hay estrategia: Aquí manda el ojo.

Nada nuevo si ya conoces Dobble, pero conviene tenerlo claro.


¿Qué aprenden l@s peques?

Mientras juegan, los niños practican:

  • Atención visual: detectar detalles rápido.
  • Rapidez mental: pensar y reaccionar en segundos.
  • Concentración con ruido: mantener el foco con jaleo.
  • Gestión emocional: perder sin enfadarse.
  • Confianza: atreverse a decirlo en voz alta.

Y todo con personajes que ya sienten como propios.


Un detalle importante: hay muchísimas versiones temáticas

Una de las grandes ventajas de Dobble es que no se queda en una sola versión.

Además de Bluey, existen ediciones con:

  • películas
  • series
  • superhéroes
  • animales
  • videojuegos
  • personajes infantiles

Eso significa que, si esta versión se “quema”, puedes cambiar de tema sin cambiar de juego.
Siguen siendo las mismas reglas, pero con otra piel.

Y eso, en casas con niños, alarga mucho su vida útil.


¿Es Dobble Bluey para tu familia?

Dobble Bluey no es un juego tranquilo.
Es un juego para activarse, reírse y competir un poco… con personajes que ya forman parte de casa.

Funciona especialmente bien como:

  • primer Dobble para peques,
  • comodín para cualquier momento,
  • regalo seguro para fans de la serie.

No sustituye a juegos profundos, pero pocos funcionan tan bien y tan rápido con niños pequeños.

Para quién sí

  • Familias con niños a partir de 4 años.
  • Fans de Bluey.
  • Mesas que disfrutan del pique sano.
  • Viajes y ratos cortos.

Para quién no

  • Niños muy sensibles a perder rápido.
  • Familias que buscan calma.
  • Mesas que prefieren estrategia.

En definitiva, Dobble Bluey es el Dobble de siempre con traje nuevo.
Y cuando el traje gusta… se juega el doble.


Ficha rápida

  • Edad recomendada: 4+
  • Jugadores: 2–8
  • Duración: 10–15 minutos
  • Tipo de juego: Familiar, velocidad, observación
  • Complejidad: Muy baja
  • Qué trabaja:
    • Atención visual
    • Rapidez mental
    • Control emocional
    • Confianza
  • Ideal para: fans de Bluey y primeros juegos rápidos
  • Sensación en mesa: ruidosa, alegre y muy divertida

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