Monza es un juego infantil recomendado a partir de 5 años que ayuda a desarrollar planificación básica, atención y reconocimiento de patrones a través de carreras rápidas, coloridas y llenas de emoción.
Es una competición llena de adrenalina que, sin reglas complicadas ni tiempos muertos, consigue que los niños se levanten de la silla, animen su coche… y pidan revancha nada más terminar.
Desde el primer turno, los peques se sienten protagonistas.
Y todo lo logra con algo tan simple como coches, dados de colores y un circuito lleno de curvas.
Carreras divertidas, concentración y muchas ganas de volver a empezar.
¿Cómo se juega a Monza?
En Monza, los jugadores se meten en la piel de pequeños pilotos que compiten en una carrera alrededor de un circuito colorido.
En cada turno, se tiran seis dados de colores. El reto consiste en combinarlos para avanzar siguiendo exactamente esos colores.
No vale moverse “porque sí”: hay que pensar el camino, enlazar bien los dados y elegir la mejor ruta.
Cada tirada es como un pequeño puzzle:
- ¿Empiezo por aquí?
- ¿Guardo este color para después?
- ¿Me compensa rodear o ir directo?
La ambientación es sencilla, pero funciona. Los coches, el tablero y los colores hacen que los niños sientan que están corriendo de verdad.
Eso convierte partidas de 15–20 minutos en experiencias rápidas, tensas y muy divertidas.
¿Por qué gusta tanto este juego?
- Reglas muy fáciles: en cinco minutos ya están jugando.
- Ritmo constante: no hay parones ni esperas largas.
- Tensión sana: cada tirada genera emoción.
- Competición hasta el final: pocas partidas se deciden pronto.
- Visualmente atractivo: colores vivos y coches llamativos.
Cosas a tener en cuenta
- Dependencia del azar: los dados mandan bastante.
- Poca profundidad: no es para pensar a largo plazo.
No es un problema: es justo lo que lo hace tan accesible.
¿Qué aprenden l@s peques con Monza?
Detrás de su apariencia sencilla, Monza trabaja bastante a nivel mental:
- Reconocimiento de patrones: buscar combinaciones de colores.
- Planificación básica: decidir el orden de los dados.
- Orientación espacial: visualizar rutas.
- Atención sostenida: seguir la carrera.
- Gestión del azar: aceptar que no siempre sale lo que quieres.
Aquí el error no penaliza fuerte.
Simplemente aprendes a usar mejor la próxima tirada.
Y eso convierte cada partida en un pequeño entrenamiento emocional.
¿Es Monza para tu familia?
Monza no intenta ser un simulador ni un juego estratégico complejo.
Es un juego de carreras pensado para niños, donde la emoción está en cada tirada y la diversión en cada curva.
Funciona especialmente bien como primer juego “con decisiones”, cuando los peques ya entienden turnos y reglas, pero necesitan ritmo, color y acción constante.
Para quién sí
- Familias con niños a partir de 5 años.
- Peques a los que les gusten los coches.
- Mesas que buscan partidas rápidas.
- Padres que quieren introducir planificación sin complicaciones.
Para quién no
- Familias que buscan mucha estrategia.
- Niños mayores muy jugones.
- Grupos que prefieren juegos largos y profundos.
Conclusión
Monza es pura energía en formato juego de mesa: rápido, colorido y perfecto para enganchar a los peques al placer de sentarse a jugar juntos.
Una carrera de dados, coches y primeras decisiones.
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